El sol está por ponerse. La ciudad, 20 pisos más abajo comienza a oler como es habitual a esta hora de la tarde. Por una puerta labrada en finas maderas empiezan a ser su ingreso a la sala los integrantes del consejo. Cada cual toma su posición, vestidos de forma elegante y con sus cabellos cuidados. Pertenecen a las familias que al comienzo tomaron las riendas del asunto generando una suerte de nobleza. Este grupo nunca ha visto a un rápidos comerse a un amigo, ni siquiera a un lento paseando. Les molesta el hedor de la ciudad y se tapan sus respingadas narices con coloridos pañuelos.
Hoy revisarán la propuesta del desquiciado de Dock, ese maldito a trepado a costa de Klintimers valientes, lo único que se puede rescatas de el son los huevos que pone cuando la situación así lo amerita.
-Silencio- dice uno de los integrantes del consejo- Vamos a dar inicio a la sesión-
Dock se pone de pie y parsimoniosamente se ubica frente a la masa de nobles.
-Señores, hoy serán testigos de la venida de un segundo Cristo, seré yo quien salve a esta cuidad y rescate de la ignominia a todos nuestros conciudadanos… - Las órbitas de sus ojos comenzaban a desencajarse-
-Un plan muy simple, fácil de recordar y a un bajo costo de vidas.- La idea comenzaba a causar urticaria en cada jefe de Klintims presentes. –
Necesito un grupo de voluntarios, la misión será volar la represa que se encuentra en la entrada poniente de la ciudad y, cual Jehová, desencadenar un apoteósico diluvio que lave la putrefacción de nuestra amada ciudad- Sin duda se estaba trasformando en un carismático líder político el muy cabrón.
Cuando mi líder de grupo se puso de pié el de ojos desencajados fui yo.
Veinte minutos después, nos encontrábamos apertrechados con explosivos como para volar una represa. Debemos salir de noche, los primeros 15 kilómetros son seguros, vamos por las vigas y puentes colgantes, pero luego viene el puto descampado, esa periferia que no visitaría aunque no existieran Lentos. A campo traviesa la cosa es más sigilosa y los pasos se vuelven más lentos, la inseguridad hace presa de todos nosotros.
Algo se mueve adelante, algo me observa desde las oscuras laderas, quiero llegar a la maldita represa y volarla, eso es lo único que ronda en mi mente por ahora.
Conchesumadre, una emboscada, cuatro lentos frente a nosotros, hay que acabarlos pronto, antes de que lleguen los rápidos, no es fácil correr con cincuenta kilos de explosivo plástico en las mochilas. De un salto caigo sobre uno y cerceno su cabeza Tom y Jonás hacen lo propio con los suyos y el cuarto es para el nuevo. Igual lo hace bien, pero el imbécil fue mordido. Lo bueno es que ya tenemos detonador.
viernes, 20 de julio de 2007
Crónicas. Diluvio Parte I
Publicado por
Li'l Bastard
en
18:09
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